“El ajedrez es una guerra sobre un tablero. El objetivo es aplastar la mente del adversario.” — Bobby Fischer 4
“Una tesis es como una partida de ajedrez, tiene cierto número de movimientos, pero desde el principio hay que estar capacitado para predecir los movimientos a efectuar con vistas a...” — Umberto Eco
“Todo es un tablero de ajedrez de noches y días, donde el destino, con hombres como piezas, juega: acá y acullá mueve, y da jaque y mata, y uno por uno, vuelve a ponerlos en la caja” — Omar Jayam 4
“Todo es un tablero de ajedrez de noches y días, donde el destino, con hombres como piezas, juega: Acá y acullá mueve, y da jaque mate y mata, y uno por uno, vuelve a ponerlos en la...” — Omar Jayam 5
“He aquí la única verdad. Somos los peones de la misteriosa partida de ajedrez que juega Alá. Él nos mueve, nos detiene, vuelve a empujarnos, y al final nos arroja, uno a uno a la c...” — Omar Jayam 4
“Me gusta el ajedrez porque es un buen descanso; hace trabajar la mente, pero de una forma muy especial” — León Tolstoi
“Compadezco al que no conoce el ajedrez. Causa ya alegría al aprendiz; al veterano le produce sumo placer” — León Tolstoi
“En la vida ocurre lo que en el ajedrez. Trazamos un plan, pero ese plan está condicionado por lo que quiera hacer, en el ajedrez, el adversario, y en la vida, el destino. Las modif...” — Arthur Schopenhauer 4
“El mejor jugador de ajedrez del mundo no puede llegar a otra cosa que ser simplemente el mejor jugador de ajedrez” — Edgar Allan Poe
“El ajedrez constituye un medio eficaz para la educación y formación del intelecto del hombre.” — Che Guevara
“El ajedrez es un juego útil y honesto, indispensable en la educación de la juventud” — Simón Bolívar
“El ajedrez es un juego que me apasionó de joven, pero un buen día me empezó a tomar demasiado tiempo y entonces lo eliminé” — Julio Cortázar
“Un mundo donde te movías como un caballo de ajedrez que se moviera como una torre que se moviera como un alfil” — Julio Cortázar
“La fantasía nunca arrastra a la locura; lo que arrastra a la locura es precisamente la razón. Los poetas no se vuelven locos, pero sí los jugadores de ajedrez.” — G. K. Chesterton 4