“Un hombre podía tener cien peleas duras en él; cuando las había peleado, estaba acabado.” — Jack London de Un buen bistec
“No había amargura en él, nada salvo un hambre desmesurada de descanso.” — Jack London de El apostata
“Nunca había sido feliz antes. Nunca tuve tiempo. Siempre estuve moviéndome.” — Jack London de El apostata
“Alma y cuerpo caminaban o se arrastraban lado a lado, pero separados, tan delgado era el hilo que los unía.” — Jack London de Amor a la vida 11
“La vida se había convertido en una cacofonía insistente y casi insoportable.” — H. P. Lovecraft de Los sueños en la casa de la bruja
“¡Ese trozo de carbón es como el último glóbulo de sangre que circulaba por las venas de la hullera!” — Julio Verne de Las indias negras
“No duermo, no digiero, soy pobre, no creo, no espero... no odio... no me vengo... Soy un jornalero.” — Leopoldo Alas «Clarín» de Un jornalero
“Los muertos no bailan; este es el campo del descanso.” — Hans Christian Andersen de Los zapatos rojos
“No le veo fin a esto. No tiene fin. De modo que habría que haber un descanso, habría que haber intervalos —en beneficio de todos.” — Elizabeth von Arnim de Abril encantado
“Anticipar la muerte; ser cadáver que respira y come, pero que no piensa, ni sufre, ni se entusiasma: ésa sería para mí la dicha.” — Vicente Blasco Ibáñez de La catedral 8
“Todos los resortes de la maquinaria novelesca parecen flojos y mortecinos de tanto funcionar; todas las situaciones emocionantes están casi agotadas.” — Vicente Blasco Ibáñez de El paraiso de las mujeres
“Es preciso estar muerto. El pensamiento vuela de día y de noche.” — Ramón del Valle-Inclán de Águila de blasón
“La tierra está cansada de dar flores; necesito algún año de reposo.” — Ramón de Campoamor de Los pequenos poemas