Foto de Plutarco

Biografía de Plutarco

Ensayista Grecia · 40–120

El sabio de Queronea

Plutarco nació hacia el año 46 en Queronea, una pequeña ciudad de Beocia, en Grecia, entonces bajo dominio romano. De familia acomodada y culta, estudió en Atenas y viajó por Grecia, Egipto e Italia, incluida Roma, donde dio conferencias y trató a personajes influyentes. Aunque pudo haber hecho carrera en la capital del Imperio, prefirió regresar a su pequeña ciudad natal, a la que permaneció fiel, ejerciendo cargos públicos y sacerdotales —fue sacerdote del oráculo de Delfos— y dedicándose al estudio y la escritura. Encarnó el ideal del hombre culto y virtuoso que une la sabiduría, la vida cívica y la fidelidad a sus raíces.

Las «Vidas paralelas»

Su obra más célebre son las Vidas paralelas, una serie de biografías en las que empareja a un personaje ilustre griego con uno romano —Alejandro con César, Demóstenes con Cicerón— para compararlos y extraer lecciones morales. A Plutarco no le interesaba tanto la exactitud histórica como el carácter y la virtud de sus personajes: buscaba, a través de sus vidas, mostrar ejemplos de grandeza, de valor, de ambición o de vicio, para instruir y edificar al lector. Con una prosa amena, llena de anécdotas reveladoras, creó un género —la biografía moral— y legó un retrato inolvidable de las grandes figuras de la Antigüedad.

«Moralia»

Su otra gran obra es la Moralia, una vastísima colección de ensayos y diálogos sobre los temas más diversos: la educación, la amistad, la fortuna, la charlatanería, la ira, la tranquilidad del alma, la religión, la superstición, la política y muchos otros. En ellos, Plutarco despliega su sabiduría práctica, su erudición y su humanidad, ofreciendo consejos para vivir bien inspirados en la filosofía clásica, especialmente en el platonismo, del que fue un devoto seguidor. La Moralia es una mina inagotable de reflexión moral y de conocimiento de la cultura antigua.

El moralista

El interés central de Plutarco fue siempre moral y pedagógico: comprender y enseñar cómo vivir con virtud, dignidad y sabiduría. Creía en el valor formativo del ejemplo y en la capacidad del ser humano para mejorar mediante la educación y la reflexión. Su visión, humanista y tolerante, valoraba el carácter por encima de los éxitos, la virtud por encima del poder, y buscaba en las grandes figuras del pasado modelos —positivos y negativos— para la conducta. Su moral, serena y equilibrada, ha consolado y guiado a lectores durante siglos.

El transmisor de un mundo

La obra de Plutarco es una de las principales fuentes de nuestro conocimiento del mundo antiguo: gracias a él conocemos innumerables anécdotas, dichos y detalles de la vida de los grandes personajes de Grecia y Roma que de otro modo se habrían perdido. Su papel como transmisor de la cultura, la historia y la sabiduría clásicas al futuro fue inmenso, y su influencia sobre la posteridad, incalculable.

Legado

Plutarco murió hacia el año 120. Su influencia en la cultura occidental ha sido enorme y perdurable. Las Vidas paralelas fueron una de las lecturas favoritas del Renacimiento y de la modernidad: Montaigne se inspiró en él constantemente, Shakespeare tomó de sus Vidas el argumento de obras como Julio César, Antonio y Cleopatra y Coriolano, y los grandes hombres de la Ilustración y de las revoluciones lo leyeron como maestro de virtud cívica. Plutarco sigue siendo el gran biógrafo moral de la Antigüedad, el que enseñó a Europa a mirar en las vidas de los grandes hombres un espejo para la propia conducta y una lección perenne de humanidad.

Obras de Plutarco

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