Una vida de lucha e independencia
Mary Wollstonecraft nació en Londres el 27 de abril de 1759, en una familia inestable y marcada por la violencia doméstica de un padre despótico, lo que le dio una temprana conciencia de la injusticia y de la subordinación de las mujeres. De espíritu independiente y firme, se abrió camino por sí misma, trabajando como institutriz, dama de compañía y, finalmente, como escritora profesional, algo excepcional para una mujer de su tiempo. Vivió una vida de independencia, de lucha y de desafío a las convenciones, marcada por relaciones sentimentales apasionadas y por la determinación de vivir según sus propios principios, y se convirtió en una de las pensadoras más lúcidas y valientes de su época.
La escritora y pensadora
Wollstonecraft se dedicó a la escritura y al pensamiento, y participó en los círculos intelectuales radicales de la Inglaterra de su tiempo, en la efervescencia de las ideas de la Ilustración y de la Revolución Francesa. Escribió sobre educación, política, filosofía y sociedad, y defendió con firmeza las ideas de la libertad, la razón, la igualdad y los derechos, aplicándolas de manera pionera a la situación de las mujeres. Su obra Vindicación de los derechos del hombre defendió los ideales revolucionarios frente a sus críticos, y la situó entre los pensadores radicales y progresistas de su época.
«Vindicación de los derechos de la mujer»
Su obra fundamental, y una de las obras fundacionales del feminismo moderno, es la Vindicación de los derechos de la mujer (1792). En ella, Wollstonecraft reclamó, con lucidez, firmeza y una argumentación racional, la igualdad de las mujeres y su derecho a la educación, a la razón y a una vida plena. Sostuvo que las mujeres no son inferiores por naturaleza, sino que la falta de educación y la subordinación impuesta las mantienen en un estado de dependencia e ignorancia; y reclamó para ellas la misma educación, los mismos derechos y las mismas oportunidades que para los hombres, como condición de su dignidad, su libertad y su contribución a la sociedad. La obra fue pionera y revolucionaria, y sentó las bases del pensamiento feminista.
La igualdad y la razón
El pensamiento de Mary Wollstonecraft se funda en los ideales ilustrados de la razón, la libertad y la igualdad, que ella aplicó de manera pionera a las mujeres. Reclamó que las mujeres fueran reconocidas como seres racionales, con derecho a la educación, a la independencia y a la participación en la vida social, y denunció la educación deficiente y la subordinación que las reducían a la dependencia, la frivolidad y la ignorancia. Su defensa de la educación de las mujeres, de su capacidad racional y de su derecho a la igualdad, expresada con lucidez y valentía, la sitúa como la gran precursora y madre del feminismo moderno.
Vida personal y familia
La vida personal de Mary Wollstonecraft fue tan intensa y desafiante de las convenciones como su pensamiento. Vivió relaciones apasionadas, tuvo una hija fuera del matrimonio, y finalmente se casó con el filósofo William Godwin, con quien compartió ideas radicales. De esa unión nació una hija, Mary, que sería la célebre escritora Mary Shelley, autora de Frankenstein. Pero Mary Wollstonecraft murió pocos días después del parto, a consecuencia de complicaciones, con solo treinta y ocho años, truncándose una vida y una obra de enorme influencia.
Legado
Mary Wollstonecraft murió en Londres el 10 de septiembre de 1797. Es reconocida como la madre del feminismo moderno y como una de las pensadoras más lúcidas, valientes y pioneras de su tiempo. Su Vindicación de los derechos de la mujer es una obra fundacional del pensamiento feminista, que reclamó por primera vez, con argumentación racional y firmeza, la igualdad, la educación y los derechos de las mujeres, y que ha inspirado a las generaciones posteriores de feministas y de defensores de la igualdad. Su vida de independencia y de desafío a las convenciones, y su pensamiento lúcido y adelantado, la convierten en un símbolo. Mary Wollstonecraft permanece como la gran precursora y madre del feminismo, la filósofa que, aplicando los ideales de la Ilustración a las mujeres, reclamó su igualdad, su educación y su dignidad, y cuya obra y cuyo ejemplo abrieron el camino de la lucha por los derechos de la mujer que continúa hasta hoy.