Una escritora infatigable
Margaret Oliphant nació cerca de Edimburgo, Escocia, el 4 de abril de 1828. Su vida estuvo marcada por las responsabilidades familiares y por la necesidad de mantener con su pluma a una familia numerosa, tras enviudar joven y hacerse cargo de sus hijos y de otros parientes. Esa presión económica la convirtió en una escritora infatigable y extraordinariamente prolífica: escribió a lo largo de su vida un número inmenso de novelas, relatos, biografías, obras históricas, crítica literaria y artículos, en una labor incesante que le permitió sostener a los suyos, aunque a menudo a costa de su propia salud y de un agotamiento constante. Fue una de las autoras más productivas y conocidas de la era victoriana.
Las «Crónicas de Carlingford»
Entre su vasta producción, sus obras más apreciadas son las Crónicas de Carlingford, una serie de novelas ambientadas en una pequeña ciudad de provincias inglesa, en las que retrató con realismo, humor, fina observación y penetración psicológica la vida, las costumbres, las tensiones sociales y religiosas y los caracteres de la sociedad provinciana victoriana. Novelas como Salem Chapel, The Perpetual Curate o Miss Marjoribanks —esta última con una heroína ingeniosa y dominante— son consideradas lo mejor de su obra, y muestran su maestría para el retrato de la vida de provincias, comparable en muchos aspectos a la de otras grandes novelistas victorianas.
Los relatos de fantasmas
Margaret Oliphant fue también una notable autora de relatos sobrenaturales y de fantasmas, género en el que dejó algunas de sus obras más originales y perdurables. Cuentos como «La ventana abierta» (The Open Door) o «Una historia vista y no vista» exploran lo sobrenatural, la muerte y el más allá con una sensibilidad, una hondura y una atmósfera notables, a menudo con una dimensión espiritual y emotiva que los distingue del mero relato de terror. Estos relatos, apreciados por su calidad y su originalidad, muestran otra faceta de su talento y su versatilidad.
La crítica y la biografía
Además de novelista, Margaret Oliphant fue una influyente crítica literaria y autora de biografías y obras históricas. Colaboró durante décadas en revistas literarias, en las que ejerció una crítica aguda y bien informada, y escribió biografías y obras de historia de notable mérito. Su vasta cultura, su capacidad de trabajo y su versatilidad le permitieron abordar con éxito los más diversos géneros, y la convirtieron en una figura respetada e influyente de la vida literaria victoriana, aunque la necesidad de escribir sin descanso para ganarse la vida afectara a veces a la calidad de una obra tan abundante.
Realismo y observación
Lo mejor de la obra de Margaret Oliphant se distingue por su realismo, su fina observación de la vida y las costumbres, su penetración psicológica y su humor. Retrató con verdad y agudeza la sociedad victoriana, especialmente la vida de provincias y la condición de las mujeres, con una mirada a la vez comprensiva y crítica. Su capacidad para crear personajes vivos y para captar los matices de la vida social y de los caracteres, y su honda comprensión de la experiencia humana, sitúan sus mejores novelas entre las obras de valor de la narrativa victoriana.
Legado
Margaret Oliphant murió en Wimbledon, cerca de Londres, el 25 de junio de 1897, tras una vida de trabajo incesante y de sacrificio por su familia. Aunque su inmensa producción y la desigualdad inevitable de una obra tan abundante hicieron que durante mucho tiempo fuera poco valorada, la crítica moderna ha reivindicado cada vez más lo mejor de su obra, en especial las Crónicas de Carlingford y sus relatos sobrenaturales, reconociendo su maestría y su lugar entre las grandes novelistas victorianas. Su realismo, su fina observación y su versatilidad, y su testimonio de la vida de la época y de la condición de la mujer, la mantienen como una figura de interés. Margaret Oliphant permanece como una de las escritoras más prolíficas y notables de la era victoriana, la novelista infatigable que, sosteniendo a su familia con su pluma, retrató con maestría la vida de provincias y exploró lo sobrenatural, y cuya mejor obra, largamente relegada, ha ido ganando el reconocimiento que merece.