El iniciador del modernismo
Manuel Gutiérrez Nájera nació en la Ciudad de México el 22 de diciembre de 1859. Poeta, cronista y periodista, es considerado uno de los iniciadores y precursores del modernismo en México y en Hispanoamérica. Con una formación autodidacta pero refinada, y una gran sensibilidad artística, renovó la prosa y el verso de su país con una elegancia, una gracia y un refinamiento cosmopolita que anunciaban la gran renovación modernista. Firmó muchos de sus escritos con seudónimos, el más célebre de los cuales fue «el Duque Job», que refleja el aire elegante, mundano y afrancesado de buena parte de su obra. Su vida, breve pero fecunda, transcurrió entregada al periodismo y a la literatura.
El renovador de la prosa
Gutiérrez Nájera fue, sobre todo, un maestro y renovador de la prosa. Sus crónicas periodísticas, en las que abordaba con gracia, ingenio y elegancia los temas de la vida mexicana, la sociedad, la cultura, la moda y la actualidad, elevaron el género de la crónica a la categoría de arte literario. Con una prosa ligera, refinada, llena de gracia y de matices, influida por la literatura francesa que admiraba, Gutiérrez Nájera renovó la prosa mexicana y anunció la del modernismo. Sus crónicas son a la vez un testimonio de la vida y la sociedad de su tiempo y una creación literaria de gran calidad, y lo sitúan entre los grandes cronistas y prosistas de Hispanoamérica.
El poeta
Como poeta, Gutiérrez Nájera cultivó una lírica elegante, musical y de honda sensibilidad, en la que se anuncian los temas y la estética del modernismo: el refinamiento, la musicalidad del verso, la melancolía, la búsqueda de la belleza, el gusto por lo francés y lo exótico. Poemas como «La duquesa Job» —retrato gracioso y elegante de una muchacha— o «Para entonces» —una serena meditación sobre la muerte— muestran su gracia, su elegancia y su sensibilidad. Su poesía, que une la tradición romántica con la nueva sensibilidad modernista, contribuyó a la renovación de la lírica mexicana e hispanoamericana.
Elegancia y cosmopolitismo
La obra de Gutiérrez Nájera se distingue por su elegancia, su gracia, su refinamiento y su cosmopolitismo. Admirador de la cultura y la literatura francesas, incorporó a las letras mexicanas un aire de refinamiento, de mundanidad elegante y de sensibilidad cosmopolita que renovó el ambiente literario de su país y anunció el modernismo. Su gusto por la belleza, la elegancia formal y la gracia, unido a una honda sensibilidad y a una melancolía a menudo presente bajo la superficie brillante, dan a su obra un tono característico y una calidad que lo sitúan entre los grandes iniciadores de la renovación literaria hispanoamericana.
«Azul» y la revista
Gutiérrez Nájera fundó y dirigió, junto a otros, la Revista Azul (1894), una de las publicaciones fundamentales del modernismo mexicano e hispanoamericano, cuyo nombre rendía homenaje al Azul… de Rubén Darío, la obra fundacional del movimiento. La revista fue un órgano de difusión de la nueva estética modernista y reunió a los escritores que renovaban las letras del continente. La labor de Gutiérrez Nájera como fundador y animador de esta publicación, y como iniciador y precursor del modernismo, fue fundamental para la renovación de la literatura mexicana e hispanoamericana.
Legado
Manuel Gutiérrez Nájera murió en la Ciudad de México el 3 de febrero de 1895, con solo treinta y cinco años. Es reconocido como uno de los iniciadores y precursores del modernismo en México y en Hispanoamérica, y como un maestro y renovador de la prosa y el verso, cuya elegancia, gracia, refinamiento y cosmopolitismo renovaron las letras de su país y anunciaron la gran renovación modernista. Sus crónicas, que elevaron el género a la categoría de arte, y su poesía, elegante y sensible, lo sitúan entre los grandes escritores hispanoamericanos de su tiempo. Manuel Gutiérrez Nájera permanece como un iniciador y precursor del modernismo, «el Duque Job» que, con su prosa refinada y su verso elegante, renovó la literatura mexicana, la abrió a la sensibilidad cosmopolita y a la búsqueda de la belleza, y contribuyó de manera fundamental al nacimiento de la gran renovación de las letras hispanoamericanas.