Biografía de M. R. James
Escritor Reino Unido · 1862–1936
El erudito de Cambridge
Montague Rhodes James, conocido como M. R. James, nació en Goodnestone, Kent (Inglaterra), el 1 de agosto de 1862. Fue un erudito de primer orden, medievalista, especialista en manuscritos antiguos, paleografía y estudios bíblicos, y desarrolló una brillante carrera académica en la Universidad de Cambridge, de la que llegó a ser rector, y después en el colegio de Eton. Su vasta erudición, su conocimiento de las bibliotecas, los manuscritos antiguos, las catedrales y los ambientes académicos y eclesiásticos, se reflejaría en sus cuentos de fantasmas, dándoles su ambientación característica y su verosimilitud. Aunque su labor principal fue la académica, su fama perdurable se debe a sus relatos sobrenaturales.
El maestro del relato de fantasmas
M. R. James es reconocido como uno de los grandes maestros del relato de fantasmas en lengua inglesa, y como un renovador y perfeccionador del género. Comenzó a escribir sus cuentos para leerlos a sus amigos y colegas en las reuniones navideñas, siguiendo la tradición británica del relato de fantasmas, y los fue reuniendo en volúmenes que se convertirían en clásicos. Sus cuentos, ambientados a menudo en catedrales, bibliotecas, universidades, casas antiguas y parajes rurales de Inglaterra, y protagonizados por eruditos, anticuarios y clérigos, crean una atmósfera de inquietud creciente y de terror sugerido que ha sido admirada e imitada.
El terror sugerido
El arte de M. R. James se basa en la sugestión, la atmósfera y el terror insinuado más que en el horror explícito. Sus relatos suelen partir de una situación cotidiana y verosímil —un erudito que investiga un manuscrito, un turista que visita una iglesia, un anticuario que adquiere un objeto antiguo— para introducir, poco a poco y con maestría, elementos inquietantes y sobrenaturales que van creando una atmósfera de creciente terror, hasta la irrupción de lo horrible. James dosifica la sugestión y el misterio con un arte consumado, y su terror, sugerido más que mostrado, y anclado en ambientes eruditos y verosímiles, resulta especialmente eficaz e inquietante. Estableció, además, principios sobre el arte del relato de fantasmas que han sido muy influyentes.
Erudición y ambientación
Una de las características distintivas de los cuentos de M. R. James es su refinada erudición y su ambientación en el mundo de los eruditos, los manuscritos antiguos, las bibliotecas, las catedrales y los anticuarios, que él conocía tan bien. Esa erudición y esa ambientación dan a sus relatos una verosimilitud, una densidad y un sabor característicos, y crean un contraste eficaz entre el mundo tranquilo, culto y ordenado de la erudición y la irrupción de lo sobrenatural y lo horrible. Sus protagonistas, eruditos y anticuarios que despiertan, a menudo por su curiosidad o su imprudencia, fuerzas antiguas y malignas, encarnan esa tensión entre el saber y el misterio, entre lo racional y lo sobrenatural.
Los relatos célebres
Entre sus cuentos más célebres están «Silba y acudiré», «El grabado», «El corazón de Canon Alberic», «El fresno» o «Los números pares». Reunidos en volúmenes como Historias de fantasmas de un anticuario, estos relatos son considerados clásicos del género y modelos del cuento de fantasmas. Su influencia sobre la literatura de terror posterior ha sido inmensa: numerosos autores han reconocido su deuda con él y han seguido su estilo de terror sugerido, erudito y atmosférico, y sus cuentos han sido adaptados y difundidos, especialmente en las tradicionales emisiones navideñas de la televisión británica.
Legado
M. R. James murió en Eton el 12 de junio de 1936. Aunque su labor principal fue la de erudito y medievalista, su fama perdurable se debe a sus cuentos de fantasmas, que lo sitúan entre los grandes maestros del relato sobrenatural en lengua inglesa. Su arte del terror sugerido, su ambientación erudita y verosímil, y su maestría para crear atmósferas de creciente inquietud han hecho de sus relatos clásicos del género, admirados, imitados y adaptados, y han ejercido una influencia inmensa sobre la literatura de terror posterior. M. R. James permanece como uno de los grandes maestros del relato de fantasmas, el erudito de Cambridge que, siguiendo la tradición británica del cuento sobrenatural, la renovó y perfeccionó con su arte del terror sugerido y su refinada ambientación, y que legó al género algunos de sus relatos más eficaces, inquietantes y perdurables.