El filósofo de Vic
Jaime Balmes nació en Vic, Cataluña, el 28 de agosto de 1810, en una familia humilde de artesanos. Ordenado sacerdote, se dedicó al estudio, la enseñanza y la escritura, y se convirtió en uno de los pensadores más importantes de la España del siglo XIX y en una figura destacada de la filosofía y la apologética católicas de su tiempo. De inteligencia clara y vasta cultura, unió la reflexión filosófica con la preocupación por los problemas sociales y políticos de su época, y desarrolló, en una vida breve pero intensa, una obra amplia y de notable influencia.
«El criterio»
Su obra más leída y perdurable es El criterio (1845), un tratado sobre el arte de pensar bien, de razonar con rectitud y de alcanzar la verdad. Escrito con claridad, sencillez y abundancia de ejemplos prácticos, el libro enseña a discurrir correctamente, a evitar los errores del razonamiento, a juzgar con acierto y a aplicar la lógica y el buen sentido a los asuntos de la vida. Su carácter práctico, ameno y accesible, y su sabiduría sobre el pensamiento y la conducta, hicieron de El criterio un clásico de la literatura didáctica y filosófica en español, muy leído y valorado durante generaciones como guía para formar el juicio.
Filosofía y apologética
Balmes fue un filósofo de sólida formación que buscó armonizar la fe católica con la razón y con el pensamiento moderno. En obras como Filosofía fundamental y Filosofía elemental expuso su pensamiento, en diálogo crítico con las corrientes filosóficas de su tiempo, defendiendo una filosofía cristiana renovada y rigurosa. Su gran obra apologética, El protestantismo comparado con el catolicismo en sus relaciones con la civilización europea, es un ambicioso ensayo histórico y filosófico en el que analiza la influencia del catolicismo y del protestantismo en el desarrollo de la civilización europea, defendiendo la aportación del catolicismo a la cultura, la libertad y el progreso.
El pensador político y social
Balmes se ocupó también, con lucidez, de los problemas políticos y sociales de su época. Desde el periodismo y el ensayo intervino en los debates de la convulsa España de su tiempo, defendiendo posiciones de conciliación y de orden, y atento a la «cuestión social» que planteaba la naciente sociedad industrial. Su pensamiento político, moderado y realista, buscaba armonizar la tradición y el progreso, la autoridad y la libertad, y aportar soluciones a los conflictos de su nación. Su visión, equilibrada y prudente, le valió respeto y reconocimiento.
Claridad y sentido común
Una de las características más notables de Balmes es la claridad de su pensamiento y de su prosa, y su apelación constante al buen sentido y a la experiencia práctica. Frente a la oscuridad de ciertas filosofías, buscó siempre la claridad, la precisión y la utilidad, y supo exponer ideas complejas de manera accesible y amena. Esa capacidad para unir el rigor filosófico con la claridad expositiva y el sentido común hizo de él un maestro del pensar y un divulgador excepcional de la filosofía y de la sabiduría práctica.
Legado
Jaime Balmes murió en su Vic natal el 9 de julio de 1848, con apenas treinta y siete años, a causa de la tuberculosis. Pese a lo breve de su vida, dejó una obra amplia e influyente que lo sitúa entre los pensadores españoles más importantes del siglo XIX. El criterio sigue siendo un clásico del arte de pensar, leído y apreciado por su claridad y su sabiduría práctica, y su obra filosófica y apologética ejerció una notable influencia en el pensamiento católico. Jaime Balmes permanece como una de las grandes figuras de la filosofía y las letras españolas del siglo XIX, el sacerdote y pensador que enseñó a razonar con rectitud, que buscó armonizar la fe y la razón, y cuya obra, clara, práctica y sabia, sigue ofreciendo una guía para formar el juicio y para pensar y vivir con acierto.