El poeta de la libertad
Friedrich Schiller nació en Marbach, en el ducado de Wurtemberg, el 10 de noviembre de 1759. Formado por imposición en una rígida academia militar donde estudió Medicina, se rebeló contra aquella disciplina asfixiante, y esa temprana experiencia de la opresión encendió en él la pasión por la libertad que sería el gran tema de toda su obra. Su primer drama, Los bandidos (1781), una obra apasionada y rebelde, causó sensación y lo obligó a huir para escapar de las represalias. Aquel arranque tempestuoso lo situó como una de las voces del Sturm und Drang, el movimiento prerromántico de exaltación del sentimiento y la rebeldía.
El dramaturgo
Schiller es uno de los grandes dramaturgos de la literatura universal. Sus tragedias, cargadas de idealismo, de conflictos morales y de un vibrante amor a la libertad, entusiasmaron al público y renovaron el teatro alemán. Don Carlos plantea el enfrentamiento entre la libertad y el despotismo en la corte de Felipe II de España; la trilogía de Wallenstein explora la ambición y el poder en la Guerra de los Treinta Años; María Estuardo enfrenta a las dos reinas rivales; y Guillermo Tell (1804), su última obra, es un himno a la lucha de un pueblo por su libertad frente a la tiranía. En todas ellas, Schiller hace del teatro una tribuna moral y una exaltación de la dignidad y la libertad humanas.
El clasicismo de Weimar
La amistad con Goethe, iniciada en 1794, marcó la etapa de madurez de Schiller y dio lugar a una de las colaboraciones literarias más fecundas de la historia. Juntos lideraron el «clasicismo de Weimar», que buscaba unir la belleza clásica con la profundidad moral y el ideal de la formación integral del ser humano. Schiller evolucionó desde el ímpetu juvenil del Sturm und Drang hacia un ideal de armonía, equilibrio y elevación estética y ética, sin renunciar nunca a su pasión por la libertad. Aquella amistad y aquel diálogo creador entre los dos genios elevaron la literatura alemana a una de sus cimas.
El pensador y esteta
Schiller fue también un notable filósofo e historiador. Profesor de Historia, escribió obras históricas de gran mérito, y desarrolló, influido por Kant, una importante reflexión estética. En sus Cartas sobre la educación estética del hombre sostuvo que el arte y la belleza tienen un papel fundamental en la formación moral y en la libertad del ser humano, y que a través del «juego» estético el hombre alcanza su plena humanidad y armoniza la razón y el sentimiento. Su pensamiento sobre el arte, la libertad y la dignidad humana influyó profundamente en el idealismo y el Romanticismo alemanes.
La «Oda a la alegría»
Entre su poesía destaca la Oda a la alegría (An die Freude), un himno exaltado a la fraternidad universal, a la unión de todos los seres humanos y a la alegría como fuerza que hermana a la humanidad. Beethoven la inmortalizó al musicalizarla en el coral de su Novena Sinfonía, convirtiéndola en uno de los cantos más célebres y emocionantes de la cultura universal, símbolo de fraternidad que hoy es incluso el himno de Europa. Así, los versos de Schiller sobre la hermandad humana siguen resonando en todo el mundo.
Legado
Schiller murió en Weimar el 9 de mayo de 1805, con solo cuarenta y cinco años, a causa de la tuberculosis que arrastraba desde hacía tiempo. Junto a Goethe, es la gran figura de la literatura clásica alemana y una de las cumbres del teatro y la poesía universales. Sus dramas, con su idealismo y su exaltación de la libertad, se siguen representando; su Oda a la alegría, gracias a Beethoven, es patrimonio de la humanidad; y su pensamiento sobre el arte, la belleza y la dignidad humana conserva plena vigencia. Schiller es venerado como el «poeta de la libertad», el cantor de los ideales de dignidad, fraternidad y emancipación, y su obra permanece como una de las expresiones más nobles y elevadas del espíritu humano en su aspiración a la libertad y a la grandeza moral.