El «Ciudadano de América»
Eugenio María de Hostos nació en Mayagüez, Puerto Rico, el 11 de enero de 1839, y murió en Santo Domingo (República Dominicana) el 11 de agosto de 1903. Fue una de las grandes figuras del pensamiento, la educación y el patriotismo hispanoamericanos del siglo XIX: escritor, pensador, educador, sociólogo, jurista y luchador infatigable por la libertad, la justicia y la educación. Llamado «el Ciudadano de América» por su dedicación a la causa de todo el continente, dedicó su vida a la independencia de las Antillas, a la unión de los pueblos americanos y, sobre todo, a la educación como instrumento de progreso y de emancipación. Su figura, de gran talla moral e intelectual, es una de las más nobles y respetadas de la cultura hispanoamericana.
El luchador por la libertad antillana
Hostos consagró gran parte de su vida a la lucha por la independencia de Puerto Rico y Cuba del dominio español, y por la creación de una confederación de las Antillas. Recorrió América y Europa, escribió, habló y trabajó incansablemente por esta causa, y puso su pluma y su acción al servicio de la libertad de los pueblos antillanos. Su patriotismo no era estrecho ni excluyente, sino americano y humanista: soñaba con la unión, la libertad y el progreso de todos los pueblos de América. Esa entrega a la causa de la libertad, mantenida a lo largo de toda su vida con desinterés y firmeza, hace de él una de las grandes figuras del ideal libertario y antillanista.
El educador
La educación fue la gran pasión y la gran obra de la vida de Hostos. Convencido de que la educación era la base del progreso, la libertad y la dignidad de los pueblos, se dedicó a la enseñanza y a la reforma educativa en varios países de América, sobre todo en la República Dominicana, donde desarrolló una labor pedagógica fundamental y fundó y dirigió instituciones educativas. Introdujo métodos y concepciones modernas de la enseñanza, formó maestros y sembró ideas que influyeron profundamente en la educación hispanoamericana. Su labor educadora, animada por un ideal ético y humanista, es una de sus mayores aportaciones y le valió el reconocimiento como uno de los grandes educadores de América.
El pensador y escritor
Hostos fue también un notable pensador y escritor. Cultivó la sociología, el derecho, la moral, la pedagogía y la literatura, y dejó una obra amplia y variada. Escribió tratados y ensayos —sobre la sociología, la moral social, el derecho constitucional, la educación—, así como obras literarias, entre ellas la novela La peregrinación de Bayoán, de inspiración patriótica y antillanista. Su pensamiento, de base racionalista, ética y humanista, y su preocupación por la sociedad, la moral y el progreso, hacen de él uno de los pensadores importantes de la Hispanoamérica de su tiempo, y un intelectual comprometido con la transformación y el progreso de sus pueblos.
Una vida ejemplar
La vida de Hostos fue una vida de entrega, de trabajo y de coherencia moral. Renunció a comodidades y honores para consagrarse a sus ideales de libertad, justicia y educación, y mantuvo hasta el final una firmeza de principios y una integridad que le granjearon el respeto y la admiración de todos. Peregrino por América al servicio de sus ideales, sembró en muchos países ideas, instituciones y discípulos, y dejó un ejemplo de vida entregada al bien de los pueblos. Esa nobleza moral, esa coherencia y esa entrega hacen de él no solo un gran pensador y educador, sino también una figura ejemplar y un maestro de vida.
Legado
Eugenio María de Hostos murió en Santo Domingo en 1903. Es reconocido como una de las grandes figuras del pensamiento, la educación y el patriotismo hispanoamericanos del siglo XIX, «el Ciudadano de América», que consagró su vida a la libertad de las Antillas, a la unión de los pueblos americanos y a la educación como instrumento de progreso y emancipación. Su labor como educador, pensador y escritor, y su ejemplo de integridad y entrega, lo han convertido en una figura venerada en Puerto Rico, la República Dominicana y toda Hispanoamérica. Eugenio María de Hostos permanece como uno de los grandes maestros y patriotas de América, el apóstol de la libertad antillana y de la educación, cuya vida ejemplar y cuya obra al servicio de la libertad, la justicia y el progreso siguen siendo un faro moral e intelectual para los pueblos hispanoamericanos.