Del derecho a la novela
Anthony Hope, seudónimo de Anthony Hope Hawkins, nació en Londres el 9 de febrero de 1863. Formado en Oxford, ejerció como abogado antes de dedicarse a la literatura, en la que alcanzó un gran éxito con sus novelas de aventuras y de romance. Aunque escribió numerosas obras, su nombre ha quedado unido, sobre todo, a una novela de aventuras ambientada en un reino imaginario que se convirtió en un clásico del género y que dio origen a todo un subgénero de la novela de aventuras. Su obra, amena, elegante e ingeniosa, unió la aventura, el romance, el humor y la intriga, y le aseguró una gran popularidad y un lugar en la historia de la novela de aventuras.
«El prisionero de Zenda»
Su obra célebre es El prisionero de Zenda (The Prisoner of Zenda, 1894), una de las grandes novelas de aventuras y de capa y espada de la literatura inglesa. Ambientada en el reino imaginario de Ruritania, en algún lugar de la Europa central, narra las aventuras de un caballero inglés, Rudolf Rassendyll, que, por su asombroso parecido con el rey de Ruritania, se ve envuelto en una trama de intrigas palaciegas, suplantaciones, secuestros, duelos y amor, y ha de hacerse pasar por el rey para salvar el trono. La novela, llena de aventura, romance, intriga, honor y humor, y de un encanto y una elegancia irresistibles, se convirtió en un éxito extraordinario y en un clásico del género.
La «Ruritania»
La gran aportación de Anthony Hope fue la creación del subgénero de la «Ruritania», es decir, la novela de aventuras ambientada en un reino imaginario de la Europa central, con sus intrigas palaciegas, sus tramas de honor, amor y poder, sus caballeros, sus villanos y sus princesas. El éxito de El prisionero de Zenda dio origen a toda una moda y a un subgénero de la novela de aventuras, y el nombre de «Ruritania» ha pasado a designar cualquier país imaginario europeo de este tipo. Hope escribió una continuación, Rupert de Hentzau, y otras novelas, pero fue El prisionero de Zenda la que le dio fama y creó el subgénero.
Aventura, romance y honor
La obra de Anthony Hope se distingue por su fusión de aventura, romance, intriga, honor y humor, y por su encanto, su elegancia y su ingenio. El prisionero de Zenda combina la trepidante aventura de capa y espada —los duelos, los secuestros, las intrigas— con una historia de amor imposible y de honor, y con un tono ligero, elegante y a menudo humorístico. Su héroe, valiente, ingenioso y caballeroso, y su mundo de intrigas palaciegas y de romance en un reino imaginario, encarnan el encanto de la aventura idealizada y del honor caballeresco, y explican el éxito y la pervivencia de la obra.
Un clásico de la aventura
El prisionero de Zenda se ha convertido en un clásico de la novela de aventuras, difundido y popularizado por numerosas adaptaciones al cine y a otros medios, y en el modelo de un subgénero. Su encanto, su elegancia, su aventura y su romance han encantado a generaciones de lectores, y su reino imaginario de Ruritania y sus tramas de intriga, honor y amor han influido en la literatura y el cine de aventuras posteriores. La obra sigue siendo lectura amena y querida, y un modelo de la novela de aventuras idealizada, elegante e ingeniosa.
Legado
Anthony Hope murió en Surrey, Inglaterra, el 8 de julio de 1933. Aunque escribió numerosas obras, es recordado sobre todo por El prisionero de Zenda, uno de los clásicos de la novela de aventuras, que creó el subgénero de la «Ruritania» —la aventura en un reino imaginario europeo— y que ha encantado a generaciones de lectores con su fusión de aventura, romance, intriga, honor y humor. Su obra, amena, elegante e ingeniosa, y su reino imaginario y sus tramas de capa y espada, le aseguran un lugar en la historia de la novela de aventuras. Anthony Hope permanece como el autor de El prisionero de Zenda, el novelista que creó el encantador subgénero de la Ruritania y que, con su novela de aventuras, romance e intriga en un reino imaginario, dio a la literatura de aventuras uno de sus clásicos más elegantes y queridos, que sigue deleitando a los lectores con su encanto, su honor caballeresco y su trepidante aventura.