El soldado poeta
Alonso de Ercilla y Zúñiga nació en Madrid el 7 de agosto de 1533, en una familia noble vinculada a la corte. Sirvió como paje y después como soldado al servicio de la Corona, y su vida unió las armas y las letras, como la de tantos hombres del Renacimiento. Su experiencia decisiva fue su participación, como soldado, en la guerra de conquista de Chile contra los indios araucanos, en la que combatió y de la que sería testigo directo. Esa experiencia vivida de la guerra, de la conquista y del enfrentamiento con los indomables araucanos fue la materia y la fuente de su gran obra, el poema épico que lo haría inmortal.
«La Araucana»
Su obra maestra es La Araucana (publicada en tres partes, 1569-1589), el gran poema épico sobre la conquista de Chile y la guerra contra los araucanos, considerado la epopeya del Nuevo Mundo y una de las cumbres de la poesía épica en lengua española. El poema narra, en octavas reales, la guerra de los españoles contra los indios araucanos de Chile, sus batallas, sus héroes y sus episodios, con una particularidad notable: Ercilla, aunque español y combatiente en el bando conquistador, exalta también el valor, la nobleza y el heroísmo de los araucanos, sus enemigos, a los que presenta como guerreros dignos y valerosos, en una actitud de respeto y admiración hacia el adversario poco frecuente en la épica de conquista.
La epopeya del Nuevo Mundo
La Araucana es la gran epopeya del Nuevo Mundo, el poema que cantó, en la forma de la épica renacentista, una gesta de la conquista de América. Con ella, Ercilla llevó la épica culta al escenario americano, y cantó una guerra y unos hechos de los que él mismo había sido testigo y protagonista. El poema, de gran fuerza, contiene episodios y personajes memorables, tanto españoles como araucanos —los caudillos indios Caupolicán, Lautaro, Colocolo—, y batallas y hazañas narradas con vigor épico. Su valor documental, como testimonio de la conquista de Chile, se une a su valor literario como gran poema épico.
El respeto al adversario
Uno de los aspectos más notables y admirables de La Araucana es la actitud de Ercilla hacia los araucanos, sus enemigos. Aunque español y combatiente en la guerra de conquista, Ercilla exalta el valor, la nobleza, el heroísmo y la dignidad de los indios araucanos, a los que presenta como guerreros valerosos e indomables, dignos adversarios, y a veces critica los abusos de los propios españoles. Esa actitud de respeto y admiración hacia el enemigo, y esa cierta conciencia crítica, son insólitas en la épica de conquista y dan a la obra una dimensión humana y una nobleza que la distinguen, y que han hecho que los araucanos, cantados por Ercilla, se convirtieran en un símbolo de la resistencia y la dignidad.
Testimonio y arte
La obra de Ercilla une el testimonio de primera mano de la conquista con el arte de la gran poesía épica. Como testigo y protagonista de los hechos que narra, Ercilla da a su poema un valor documental e histórico notable; y como poeta culto, formado en la épica renacentista, lo eleva a la categoría de gran obra literaria. Esa unión de testimonio y arte, de historia vivida y poesía épica, y su actitud de respeto hacia el adversario, hacen de La Araucana una obra singular y valiosa, y la gran epopeya de la conquista y del Nuevo Mundo.
Legado
Alonso de Ercilla murió en Madrid el 29 de noviembre de 1594. Es reconocido como uno de los grandes poetas épicos del Siglo de Oro español y como el autor de La Araucana, la epopeya del Nuevo Mundo y una de las cumbres de la poesía épica en lengua española, que cantó la conquista de Chile y la guerra contra los araucanos con vigor épico, valor documental y una notable actitud de respeto hacia el adversario. La obra es considerada, además, una obra fundacional de la literatura chilena, y los caudillos araucanos que cantó se convirtieron en símbolos. Cervantes mismo elogió La Araucana en el Quijote. Alonso de Ercilla permanece como el gran poeta épico del Nuevo Mundo, el soldado y poeta que, testigo y protagonista de la conquista de Chile, la cantó en La Araucana, epopeya de vigor y nobleza que exaltó el valor tanto de los españoles como de los indomables araucanos, y que sigue siendo la gran epopeya de América y una de las cumbres de la poesía épica española.