A la sombra de un padre ilustre
Alejandro Dumas, llamado «hijo» para distinguirlo de su célebre padre, el autor de Los tres mosqueteros, nació en París el 27 de julio de 1824. Fue hijo natural del gran novelista y de una modesta costurera, y su condición de hijo ilegítimo, con las humillaciones y los conflictos que ello le acarreó en su infancia y juventud, marcó profundamente su sensibilidad y se convertiría en uno de los grandes temas de su obra. Creció a la sombra del éxito arrollador y la vida desordenada de su padre, y buscó forjarse un nombre propio en las letras, lo que logró con un estilo y una orientación muy distintos de los del autor de las grandes novelas de aventuras.
«La dama de las camelias»
Su obra más célebre e inmortal es La dama de las camelias (1848), primero novela y después drama teatral de enorme éxito. Inspirada en parte en su propia experiencia amorosa, narra la trágica historia de amor entre Margarita Gautier, una cortesana parisina, y el joven Armando Duval, un amor imposible que la moral y la sociedad de la época condenan, y que termina con la muerte de la protagonista, enferma y abandonada. La obra, conmovedora y de gran fuerza dramática, tuvo un éxito extraordinario y se convirtió en un clásico; sirvió de base a la célebre ópera La Traviata de Verdi y ha sido adaptada innumerables veces al teatro y al cine.
El teatro de tesis
A diferencia de su padre, Dumas hijo se orientó hacia un teatro serio, moral y social, el llamado «teatro de tesis», que plantea y debate problemas morales y sociales de su tiempo. En obras como El hijo natural —sobre el drama de la ilegitimidad, que él mismo había vivido—, El demimundo o La cuestión del dinero, abordó cuestiones como la condición de los hijos ilegítimos, la situación de las mujeres, el matrimonio, el dinero, la prostitución y la hipocresía social, con una intención crítica y reformadora. Su teatro buscaba no solo entretener, sino hacer pensar y contribuir a la mejora de la moral y la sociedad.
Moralista y reformador
Dumas hijo se concebía a sí mismo como un moralista y un reformador social. En sus obras y en los prólogos que las acompañaban, defendió sus ideas sobre la moral, la familia, el matrimonio, los derechos de los hijos naturales y la condición de la mujer, con una voluntad de intervenir en los debates de su tiempo y de influir en las costumbres y las leyes. Su denuncia de la hipocresía social y su defensa de ciertas reformas morales le dieron una notable influencia y lo convirtieron en una figura respetada e influyente de la vida intelectual francesa.
Éxito y reconocimiento
Alejandro Dumas hijo alcanzó un gran éxito y reconocimiento en vida, y logró el objetivo que se había propuesto: hacerse un nombre propio, distinto y respetado, más allá de la sombra de su ilustre padre. Fue elegido miembro de la Academia Francesa, honor que su padre nunca alcanzó, lo que para él tuvo un valor especial. Su teatro dominó la escena francesa durante buena parte del siglo XIX y ejerció una influencia notable en el desarrollo del drama moderno y de la comedia de costumbres y de ideas.
Legado
Alejandro Dumas hijo murió cerca de París el 27 de noviembre de 1895. Aunque su fama ha quedado en parte eclipsada por la de su padre, ocupa un lugar propio e importante en la historia de la literatura y, sobre todo, del teatro francés, como uno de los creadores del teatro de tesis y como un renovador del drama de su tiempo. La dama de las camelias le ha dado una pervivencia inmortal: su Margarita Gautier es uno de los grandes personajes trágicos de la literatura, y la obra, a través de la novela, el teatro, la ópera y el cine, sigue conmoviendo al público de todo el mundo. Alejandro Dumas hijo permanece como el autor de una obra maestra imperecedera y como un dramaturgo que puso el teatro al servicio de la reflexión moral y social, forjándose, junto a la de su padre, un lugar propio y perdurable en las letras.