Un dramaturgo de la corte
Agustín Moreto nació en Madrid el 9 de abril de 1618, hijo de una familia de comerciantes de origen italiano. Estudió en la Universidad de Alcalá y, tras ordenarse de órdenes menores, se dedicó al teatro, integrándose en la brillante vida dramática de la corte de Felipe IV, en la última gran etapa del teatro del Siglo de Oro. Perteneció a la generación de dramaturgos que siguieron y perfeccionaron el modelo creado por Lope de Vega y desarrollado por Calderón, y se convirtió en uno de los autores cómicos más hábiles y apreciados de su tiempo. En sus últimos años se ordenó sacerdote y se dedicó a obras piadosas y de caridad.
El perfeccionador de la comedia
Moreto no fue tanto un innovador como un perfeccionador y refinador de fórmulas ya existentes. Tomó temas y argumentos de Lope y de otros autores anteriores y los reelaboró con un arte, una gracia y una habilidad técnica que a menudo superaban a los originales. Su maestría residía en la construcción cuidada de las tramas, en la agilidad del diálogo, en la comicidad ingeniosa y en la creación de personajes bien definidos. Su teatro, elegante, medido y de gran eficacia cómica, representa el momento de madurez y refinamiento de la comedia del Siglo de Oro.
«El desdén, con el desdén»
Su obra maestra es El desdén, con el desdén, una de las mejores comedias de enredo del teatro español. Cuenta cómo un galán, para conquistar a una princesa esquiva que desdeña el amor, finge a su vez desdén e indiferencia, provocando así, con esa estrategia del «desdén con el desdén», que ella se enamore de él. La comedia, de trama ingeniosa, diálogo brillante y fina psicología amorosa, es un modelo del género, y ha sido admirada, imitada y adaptada a lo largo de los siglos por su gracia, su elegancia y su perfecta construcción.
La comedia de figurón
Moreto destacó especialmente en la «comedia de figurón», una modalidad cómica centrada en un personaje ridículo y extravagante —el «figurón»— cuyos defectos, manías y pretensiones provocan la risa. Su obra El lindo don Diego es el ejemplo más célebre: retrata a un galán presumido, vanidoso y necio, enamorado de sí mismo, que es objeto de burla y de escarmiento. Con estas comedias, Moreto perfeccionó un tipo de teatro cómico basado en la caricatura de un carácter, que anticipa en cierto modo la comedia de caracteres posterior y que ejerció influencia en el teatro español y europeo.
Gracia e ingenio
El teatro de Moreto se distingue por su gracia, su ingenio, su elegancia y su eficacia cómica. Maestro del enredo, del diálogo agudo y de la construcción teatral, supo dar a sus comedias una perfección formal y una amenidad que las hicieron muy populares y apreciadas. Su comicidad, fina y bien medida, y su habilidad para crear situaciones y personajes divertidos, sin caer en la grosería, hacen de él uno de los grandes comediógrafos del Siglo de Oro, especialista en un teatro cómico refinado y de calidad.
Legado
Agustín Moreto murió en Toledo el 27 de octubre de 1669, dedicado en sus últimos años a la vida religiosa y a la caridad. Es reconocido como uno de los grandes dramaturgos del Siglo de Oro español, especialmente en el campo de la comedia, y como un maestro del enredo y de la comedia de figurón. El desdén, con el desdén y El lindo don Diego siguen representándose y estudiándose como modelos del género, y su influencia se extendió al teatro español y europeo posterior, incluido el teatro clásico francés. Agustín Moreto permanece como uno de los grandes comediógrafos del Siglo de Oro, el autor que llevó la comedia de enredo y de figurón a un punto de perfección, gracia e ingenio, y que dejó al teatro español algunas de sus comedias más divertidas, elegantes y perfectas.